Blair Waldorf. París. Verano. Una cajita de macarons de Ladurée. Y un fantástico y "afrutado" vestido de Moschino exquisitamente conjuntado con complementos variados que, a primera vista, parecen imposibles de combinar entre sí. Sólo ella podría llevarlo...

El resto de las mortales, con nuestras miras puestas ya en la primavera y nuestras narices metidas en todos los especiales de moda de las revistas creando la
wish list de la temporada, nos conformamos con encontrar una inspiración más ponible de estas mezclas de estampados frutales. Ya sabéis que últimamente mi máxima se basa en "menos es más", así que me quedo con el estampado de cerezas y este vestido tan ideal que ha sacado Blanco para mi absoluto deleite:

¡Y hoy por fin he conseguido mi triunfal compra! Y es que, por suerte o por desgracia, es un vestido Special Edition. Suerte porque sabes que hay un número limitado de ellos y no te cruzarás con demasiadas chicas repitiendo traje (el lastre de vestir de
low cost, qué se le va a hacer). Desgracia porque lo he tenido que comprar en un Blanco concreto de Sevilla, dado que en las tiendas de las ciudades circundantes a la mía ni ha llegado (y creo que ni a la provincia).

El traje es ligeramente de raso, con un corte muy original en las mangas, forro rosa bajo la falda, bolsillos escondidos en los laterales, y viene acompañado de un cinturón fino color burdeos para ajustar a la cintura. Sevillanas, si estáis en busca y captura del vestido os comunico que queda una talla M en la tienda de la calle Sierpes.
Do you love cherries? I do!