Por eso me ha sorprendido gratamente ver que en los últimos meses han empezado a proliferar este tipo de faldas en las tiendas, en su versión más relajada y ponible. Atrás quedaron las versiones pomposas y voluminosas en colores chillones: ahora se lleva la falda de capa en nude o negro...
... aunque también cabe alguna versión extra estampada, como en animal print.
Para el día nada mejor que llevarla con un jersey oversized y tacón.
Combinada con camisa, jersey finito, cinturón y brogues le da un toque más preppy.
En ocasiones arriesgando se consiguen resultados sorprendentes: contrasta la delicadeza de la falda con la imagen rompedora de la camiseta de algodón casual o de la cazadora, los guantes y las botas moteras.
Con camisa denim y las bailarinas se puede conseguir un look más naïf...
... o bien con una simple camisa de popelín anudada a la cintura.
Es fácil conseguir un look lady pero también caer en la ñoñez. ¿Cómo evitarlo? Mezclando texturas, como el punto en algodón o lana, y escogiendo los complementos adecuados, en este caso unas Rayban Wayfarer y unos kitten heels con tacón-joya.
En caso de necesitar un resultado más sofisticado siempre podemor optar por un top original que contraste con el color de la falda.
Y para una fiesta siempre nos podemos permitir añadir volumen escogiendo una falda con volantes...
... y añadir paillettes, perlas, azabaches,... y todo lo que se nos ocurra. ¡Es el mejor momento para jugar con la moda!Deseando estoy ya de estrenar mi tulle skirt de H&M Divided y volver a mi niñez ;) ¡Feliz fin de semana!











